Hola y adiós… y hasta siempre Joaquín

Malas Compañías

julio 22, 2025

bombin_sabina

En 2025, Joaquín Sabina ha vuelto a los escenarios con un título que es toda una declaración de intenciones: Hola y Adiós. Una despedida anunciada, sí, pero también un reencuentro con su gente, con sus canciones y con todo aquello que lo ha hecho eterno.

Esta gira, que ya se ha confirmado como la última de su carrera, comenzó en febrero en América Latina —donde el cariño por Joaquín es casi devocional— y ha seguido su camino por Europa hasta llegar a España, donde terminará el recorrido en noviembre. Un último viaje por escenarios que han marcado historia y que ahora, una vez más, se rinden ante su figura.

En estos meses, Sabina ha pisado recintos míticos: el Royal Albert Hall de Londres, el Olympia de París, el Movistar Arena de Buenos Aires o el Madison Square Garden de Nueva York, entre otros. Lugares sagrados de la música donde su voz rasgada, sus versos afilados y su manera única de mirar el mundo han vuelto a emocionar a miles.

Más de 700.000 personas han asistido a sus conciertos en casi 60 fechas. Y en cada uno de ellos ha quedado claro que, aunque diga adiós, Sabina no se va. Porque hay artistas que, aunque se bajen del escenario, siguen habitando en quienes los escuchan, los leen, los sienten.

Se va como llegó, con poesía e irreverencia. Con esa mezcla de ternura y cinismo que lo ha acompañado desde Inventario (1978), su primer disco, hasta el último. En medio, una obra inmensa que incluye Malas Compañías (1980) —disco que da nombre a nuestro tributo— y más de 15 álbumes de estudio que han marcado generaciones.

Sabina no canta desde el virtuosismo. Canta desde la verdad. Con una voz que el tiempo ha ido quebrando, pero que todavía sabe arañar el alma. Y es que hay algo en él que trasciende la música: un modo de contar la vida que nos ha hecho sentirnos menos solos, más comprendidos, más vivos.

Desde Malas Compañías, como tributo a su obra, no podemos hacer otra cosa que agradecer. Agradecer que existan artistas como él. Que se atrevan a cantar lo que otros callan. Que se atrevan a decir adiós con la misma honestidad con la que un día dijeron hola.

Porque sí, Joaquín se despide. Pero también sabemos que Sabina no se marcha nunca del todo. Queda en sus canciones, en cada persona que las canta, en cada escenario donde se le rinde homenaje.

Y mientras haya alguien que se emocione al escuchar Quién me ha robado el mes de abril o 19 días y 500 noches, su voz —rota, valiente, necesaria— seguirá viva.

Otras entradas

bombin_sabina
Hola y adiós… y hasta siempre Joaquín

julio 22, 2025

Joaquín _ Justo2
Malas Compañías… ¿Más que un homenaje?

julio 22, 2025